| Códices y Bulas |
| El
Beatus de Liébana. |
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Hacia el año
786, el abad del monasterio de San Martín
de Liébana, conocido con el nombre de
Beato, redactaba el texto de un largo
"Comentario al Apocalipsis",
que se hizo famoso entre los medios
eclesiásticos de la época. |
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Algunos
años después, se añadía al volumen un
"Comentario al primer Libro de
Daniel". Finalmente, era integrada
al texto definitivo una formulación mesiánica
de las "Genealogías bíblicas". A partir del
siglo X, de esta Obra -actualmente
desaparecida- se hicieron innumerables
copias, difundidas por monasterios y
catedrales durante toda la Edad Media
hasta los inicios del renacimiento.
Entre los 25
"Beatos" más o menos íntegros
que aún quedan esparcidos por el mundo,
uno de los ejemplares más bellos y
completos es el "Beato de La Seu de
Urgell".
Actualmente
consta de VII folios numerados en cifras
romanas y otros 243 folios con numeración
arábiga. Contiene 79 miniaturas de una
calidad extraordinaria.
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Durante el
primer tercio de este siglo (1915-1930)
fue estudiado por técnicos tan
prestigiosos como H.A. Sanders, W. Neus y
el que fue archivero de nuestra catedral,
Rdo. Pedro Pujol, todos los cuales se han
esforzado en remarcar el interés paleográfico
y la importancia artística del Códice y
han procurado esclarecer los problemas
bibliográficos que, en realidad,
presenta.. |
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A diferencia
de la mayoría de "Beatos"
existentes, que suelen consignar el
nombre de sus autores, el lugar de su
procedencia y la fecha de su elaboración,
nuestro "Beato" no nos da
ninguna referencia de todo ello. Respecto a la
procedencia y a la fecha, una gran parte
de los especialistas actuales lo
consideran procedente de alguno de los
monasterios de la Rioja o de Navarra,
hacia finales del siglo X..
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Sin embargo,
todos estos problemas de identidad del Códice
no pueden menguar, en absoluto, su valor
incalculable, por la habilidad de los calígrafos
en cerca de un millar de columnas
pulcramente escritas, por la magnífica
combinación de líneas y colores en las
numerosas "Letras Capitales" y,
sobre todo, por la deslumbrante policromía
de las 79 miniaturas, de un realismo fantástico
y popular a la vez, donde las figuras, hábilmente
estilizadas y las escenas encuadradas
entre bellísimas orlas y sobrepuestas en
franjas horizontales intensamente
coloreadas, van ilustrando el contenido
doctrinal del texto. |
Estos marcos
y fondos cromáticos, tan adecuados a la
desbordante fantasía de las visiones
apocalípticas, desaparecen en la
ilustración del Libro de Daniel, donde
las visiones del profeta, de carácter
histórico y más realistas, son
expresadas con una franca y libre
estilización sobre pergamino en blanco. |
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